Desde el año 2006 aproximadamente estamos presenciando un fenómeno que puede haber pasado desapercibido para muchos: El interés en el formato del disco de vinilo ha tenido incrementos sostenidos cada año. En esta nota presentamos algunos datos de interés sobre este tema.

 

¿Cuáles han sido las tendencias?

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El vinilo fue el formato musical comercial dominante por casi 100 años. Su declive se inició a comienzos de la década de los 90, y ahora luego de casi 20 años parece que ha adelantado a 3 formatos que lo reemplazaron (cassette, CD y formatos digitales como el mp3) volviendo a ponerse en la memoria y preferencia como un opción para los amantes de la música. El CD y mp3 están aún vigentes, pero ahora tienen otro competidor.

Aún si consideramos que la contribución del segmento de vinilo al total de la industria musical es minúsculo (aproximadamente un 2%), no dejan de sorprendernos algunas estadísticas y cifras. Según los datos de la industria son 7 años consecutivos en que los que el índice de ventas de este formato se incrementa respecto al año inmediato anterior. El 2014 su incremento en ingresos fue de 50% respecto al 2013. Mientras, la venta de CDs y descargas digitales han tenido caídas respecto a años anteriores. El único otro segmento con crecimiento es el de servicios por subscripción (conocido como servicios de streaming).

También se notan cambios en las vitrinas de las tiendas. Hace algunos años la sección de vinilo nos mostraban álbumes clásicos de The Beatles o Pink Floyd. Hoy en día es más común encontrar las últimas producciones de Daft Punk o Artic Monkeys. Esto parece indicar que también las nuevas generaciones de oyentes han contribuido a este crecimiento.

 

¿Cuáles pueden haber sido los motivadores?

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La sobreabundancia de música en formato digital ha traído como consecuencia la impersonalización de la música.

 

Se dice que un archivo musical de computadora no tiene “alma”.

 

Algo que buscan los coleccionistas o los melómanos nostálgicos, es tener algo físico con lo que interactuar. Volver a vivir la experiencia del álbum, la historia musical contada por el artista en el preciso orden y secuencia en que lo concibió. Estas son algunas de las experiencias que solo el vinilo te puede dar.

Es parecido al motivo por el que aun mucha gente prefiere un libro auténtico, en lugar de la versión digital. Además no se puede piratear un disco de vinilo… el contenido sí, pero no el disco.

La curiosidad también ha jugado un papel importante. La nueva generación de consumidores musicales han tenido poco contacto con los discos de vinilo y lo ven como símbolo de las épocas doradas de la música, y porque lo retro es “cool”.

No vamos a entrar en el debate sobre la superioridad en la fidelidad sonora de un formato sobre otro, ni a discutir si el origen del master es realmente analógico o proviene de un CD master. Este tema ha sido y será bastante discutido. Nos basta con saber que tanto el formato digital como el analógico cumplen con la calidad suficiente para la vasta mayoría de oyentes.

Sin embargo hay que reconocer algunos hechos. No es común que alguien compre un tornamesa y un disco nuevo para escucharlo con un equipo de sonido de baja calidad o audífonos baratos, cosa que muy bien podríamos hacer con el servicio de streaming en nuestro Smartphone.

Un disco es para sentarse a escucharlo con el equipamiento necesario, no para comprimirlo y escucharlo de manera rápida mientras paseamos o hacemos compras. Lo que es costumbre de la música en formato digital.

 

¿Qué nos espera en el futuro?

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Las ventas de vinilo son una parte minúscula de las ventas totales de música y no hay evidencia de que esto vaya a cambiar. Nuestra mejor predicción es que su presencia seguirá siendo pequeña, pero con un incremento constante, como un sector de nicho dentro del mercado de consumidores musicales.

Desde la aparición del CD tradicionalmente los únicos que mantuvieron el interés en los discos de vinilo eran los audiófilos, coleccionistas y algunos DJs. Ahora se suma el grupo de consumidores domésticos que regresan casi después de casi 25 años. En consecuencia también se puede esperar que el mercado de discos usados se mantenga saludable.

Los vinilos están hechos de acetato y este es perecedero. Se desgasta inevitablemente con el uso y aún más rápido si no se tienen los cuidados necesarios (recuerden lo que el sol les hace a los discos). Las plantas de impresión de este formato que actualmente están en operación, fueron construidas en décadas pasadas. No se están construyendo nuevas plantas, y se hacen muchos esfuerzos por rescatar maquinas abandonadas (Lee más aquí). Las pocas que quedan, deben cubrir la creciente demanda trabajando (seguramente) tres turnos 7 días a la semana.

Podemos esperar que el costo seguirá siendo algo elevado (USD 20.00 por unidad en promedio) hasta que la alternativa de la impresión 3-D se perfeccione y llegue a producir el nivel de calidad y duración del disco tradicional.

También esperamos una mejora en la oferta de tornamesas y agujas de uso doméstico, y además que ofrezcan prestaciones más ingeniosas. Los grandes fabricantes demuestran que no se han olvidado de los DJs, y de aquellos de nosotros que añoran este formato. Desde hace algunos pocos años atrás, se han realizado importantes lanzamientos de tornamesas profesionales. Como el Pioneer PLX-1000, el Reloop RP-7000, 8000… demostrando que hay vida más allá de las Technics.

 

Finalmente…

Si bien este llamado resurgimiento –seguramente- no va a alterar radicalmente los estados de ganancias y pérdidas en la industria musical, está claro que es una señal de que el vinilo nos acompañara aún mucho tiempo. Irónicamente el soporte más fuerte lo tendrá en las tiendas online, más que en tiendas físicas.

 

¿Eres de la generación del vinilo? ¿Aún conservas tus discos? ¿Y si no? ¿Sientes curiosidad por este formato de antaño? Los invito a compartir sus opiniones a continuación.